El tema de que la actividad logística corre por detrás de los crecimientos de los flujos no es nuevo. De hecho, desde hace tres años “ARLOG ya venía advirtiendo sobre el tema del déficit de la estructura y la infraestructura logística para hacer frente a las tasas de crecimiento que se venían registrando”, según deja plasmada la entidad en un estudio sobre Macrologística presentado durante el encuentro. Sin embargo, la diferencia con respecto a los períodos anteriores es que la crisis operativa ya está instalada. Según el documento, “los primeros tiempos de la salida de la crisis económica del período 1998 al 2002, se manejaron con la infraestructura producto de los años 90, que en principio nos originó una gran cantidad de capital ocioso, pero luego nos permitió a todos poder comenzar esta etapa de crecimiento económico y de los flujos de intercambio con comodidad y holgura”. Durante los años mencionados, “el tema de Inversiones en infraestructura y también en estructura fue prácticamente nulo y esta era una consecuencia más que previsible, pero a partir de 2004 y dado el fuerte crecimiento del producto y del consumo, esta situación comenzó a mostrar déficit significativos que han comenzado a atentar contra el crecimiento económico sostenible”. “Ya a mediados del 2007, esta situación de crecimiento sostenido a bajas tasas efectivas de inversión en infraestructura comienza a ser poco sostenible de manejar con niveles de costos corrientes y niveles de eficacia razonable”, recalca el estudio. De este modo, ARLOG volvió a hacer hincapié en que “sin inversiones en infraestructura logística no hay posibilidades de crecimiento económico sostenido”.Evitar el colapsoEn este marco, Sperperato pidió a los empresarios que actuaran para evitar el colapso, “el último estadio de la crisis al cual nunca queremos llegar, donde el sistema se satura y lleva a la pérdida de control total”. “Una cosa que deberíamos aprender a hacer es dimensionar la distancia del colapso porque hay que anticiparse y trabajar en acciones de remediabilidad, soluciones anticipadas que minimicen el impacto de esta crisis de crecimiento”, recomendó el directivo. Para ello, “primero hay que hacer un diagnóstico, en las empresas, en las operaciones, para ver dónde se tienen los mayores problemas y que si no se atacan y los corrijen a tiempo esto va a ir repercutiendo en el resto de la empresa, y lo mismo en la cadena logística total o en la cadena de valor”. En este punto, la macrologística pasa a ser un concepto vital en el futuro de la actividad. Esto es, la vinculación entre el sector público y privado y la búsqueda de la máxima productividad de las empresas acompañadas por una infraestructura global adecuada. En la conferencia “La infraestructura para el bicentenario”, el vicepresidente de ARLOG, Carlos Musante explicó que “la logística venía creciendo aceleradamente, a tasas chinas, hasta que empezó a achatarse. El tema de la infraestructura está afectando y mucho en el tema de la productividad de los recursos utilizados”.
“Si seguimos creciendo, vamos a necesitar más infraestructura logística: vías fluviales, ferrocarriles, vías terrestres, zonas de actividades logísticas, además de los recursos de estructura, como transporte, recursos humanos y tecnología informática. Desde la visión empresaria necesitamos concretar una corriente de proyectos de inversiones pero bajo un modelo integrador”, sostuvo el especialista, para luego agregar que en la actualidad hay alrededor de 140 proyectos logísticos entre los nacionales, provinciales y municipales. “Proyectos no faltan, pero están todos desarticulados”, fue su diagnóstico. Según Musante, además de la falta de sinergia en la ejecución de estos proyectos, también falta una integración entre el sector público y privado. En este sentido, volvió a sacar a luz un pedido que ARLOG viene haciendo desde 2003: “hay que crear una junta de logística a nivel nacional”.Los problemas crónicos que enumeró son:Dificultades para transitar por las ciudades
Saturación del puerto de Buenos Aires
Infraestructuras obsoletas
Cadenas de valor muy diseminadas
Comercio internacional y consumo interno creciendo más rápido que la infraestructura logística.
En este contexto, Musante destacó que, en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay serias dificultades en materia de distribución y que esto repercute a nivel costos. Así, destacó que hay empresas que durante los primeros ocho meses del año respecto del mismo período de 2006, registraron una pérdida de eficiencia de entre el 5 y el 16%. “En tiempo de crecimiento económico del país, será crucial abordar el tema de las inversiones en infraestructura logística, ya no va a alcanzar solo con las inversiones en estructura, esa es la mala noticia. Todas las empresas y los grandes dadores de carga han hecho avances en el tema de recursos, de metros cuadrados, de flotas adecuadas, todo eso lo estamos haciendo, pero si no entramos a trabajar con un nivel de planeamiento estratégico determinado vamos a chocar contra esta realidad”, concluyó Musante.

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