martes, 14 de agosto de 2007

El Indec mide precios difíciles de hallar

La marcha de la inflación: se siguen manipulando los índices
Si hay algo que no se puede negar es la capacidad que tienen los encuestadores del Indec para encontrar buenas ofertas. Las planillas del índice de costo de vida, que difundió hace una semana el Gobierno, reflejan algunos precios al consumidor, especialmente en materia de alimentos frescos, que son imposibles de encontrar en comercio porteño alguno.
EL BUEN COMERCIO realizó una pequeña comparación entre los valores de los productos de la canasta básica que figuran en las estadísticas del Indec y los precios de la realidad. Las diferencias encontradas en algunos casos, como frutas y verduras, superan el 100 por ciento.
Contradiciendo la sensación que tuvo la mayoría de los consumidores, para el Indec, una cuarta parte de los productos que integran la canasta básica registraron en julio bajas de precios.
En otros rubros, asimismo, las subas fueron muy reducidas, como en las verduras, que para las estadísticas oficiales aumentaron apenas un 0,7%, mientras que en el caso de las frutas el alza fue prácticamente imperceptible (0,2 por ciento). En ambos casos, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se atrevió incluso a pronosticar ayer una inminente baja de precios. "Hemos tenido un problema de oferta que ya se está resolviendo porque éste fue un año especialmente crudo desde el punto de vista climático. Pero esto se va a normalizar en las próximas semanas con precios a la baja", sostuvo. Sin embargo, y a pesar de los augurios de Moreno, la mala noticia para los consumidores es que los precios de referencia que toma el organismo oficial y que figuran en la planilla que se hizo pública la semana pasada en muchos casos son prácticamente imposibles de encontrar en algún supermercado o verdulería porteños. El dato no es menor, si se tiene en cuenta que el valor de la canasta básica es el que se utiliza para establecer el porcentaje de la población que se encuentra por debajo de las líneas de pobreza e indigencia.
Según las estadísticas oficiales, el kilo de naranjas cuesta $ 1,01 ,contra 1,69 que figura en el Disco de Perón al 1600, o 1,59, del Coto de Díaz Vélez al 4500, en el barrio de Almagro. Las diferencias son aún mayores en el caso de los tomates redondos, en que la brecha llega al 100%, con un precio oficial de $ 2,68 por kilo frente a 5,99 que cuesta el mismo producto en Disco o en el Carrefour de Vicente López.

A la hora de explicar esta falta de correlación entre los precios oficiales y los de la realidad, uno de los argumentos del Gobierno es que la brecha es producto de los valores abusivos que aplican las grandes cadenas de supermercados.
Sin embargo, ese razonamiento tampoco parece el más acertado, ya que los precios que figuran en la planilla del Indec tampoco se consiguen en los negocios más pequeños. De hecho, en una verdulería de barrio, como la que se encuentra en Río de Janeiro y Díaz Vélez, en el límite entre Almagro y Caballito, el tomate redondo o la naranja también duplican los valores oficiales. En todos los negocios consultados, el precio de la lechuga también se ubicó muy por encima de lo que informa el Indec ($ 1,78), pasando de $ 2,50 que cuesta en Disco a 3,79 de Carrefour o 5 pesos de la verdulería de barrio.

CONCLUSIÓN:
Las subas sostenidas en los precios son lo mas normal que su seda con un dolar alto, además argentina es un país que exporta sus comoditys a precio dolar. Por otro lado el indec inventa precio para no crear un pánico general y llevar a una incertidumbre en los mercados.

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